El maíz

Antes de la llegada de los españoles a América, el cultivo y el consumo de maíz formaba parte de la subsistencia de los diversos pueblos y culturas asentados en Mesoamérica.

Al llegar los españoles a México, las limitaciones del medio ambiente del vasto territorio árido del norte de México, comprendido desde Guanajuato hacia el norte con la frontera sudoeste de Estados Unidos, les impidieron sembrar trigo, aceitunas y uvas, lo que los condujo a adoptar al maíz como cultivo principal, que además de alimento era utilizado como medio de pago. En el periodo colonial, el uso de la tortilla de maíz nixtamalizado fue común en el norte de México.

Existe en México una ciudad que se llama Tlaxcala y cuyo significado del nombre es “Lugar de la tortilla de Maíz”, siendo en este lugar donde se encuentra evidencia de que se consumían tortillas desde hace más de 10,000 años.

La tortilla forma parte de la identidad culinaria de los mexicanos, muy apreciada por sus propiedades alimenticias, cuentan los historiadores que en el México prehispánico había una gran variedad de tortillas de diferentes colores, tamaños y sabores, tenían las características de las que ahora conocemos como “gorditas”, es decir, son tortillas de maíz más gruesas.

En México la gordita tradicional se elabora a mano con masa de maíz de manera similar a una tortilla pequeña y más gruesa, se ponen a cocer en un comal, ya cocidas se abren a la mitad y se rellenan con queso o algún guisado.

Para su cocción se utiliza una superficie plana caliente, generalmente un comal o plancha calentada por la llama producida por gas o, de manera tradicional, con leña o carbón.

La producción artesanal de gorditas es lenta y en cantidad limitada ya que la masa de la gordita se caliente y se voltea de dos a tres veces hasta que tome su consistencia característica y requiere de una o varias personas para su elaboración.

Actualmente el proceso de globalización ha generado una revolución tecnológica permitiendo acelerar la circulación de bienes y gente, así como el acceso a la información por los medios electrónicos y el internet, lo que ha trastocado la cultura alimentaria lo cual ha generado un cambio en la dieta con mayor ingesta de grasas y azúcares, lo que junto con la disminución de la actividad física por la mecanización de los procesos de la vida cotidiana, este cambio es señalado como las causas de la epidemia de obesidad en México.

En medio de toda esta situación, la gente tiene que decidir qué es lo más adecuado para comer, apegándose a sus limitaciones de tiempo y dinero, y buscando satisfacer el gusto por la comida.

Derivado de este entorno y la necesidad de una alimentación más saludable para la familia, surge la idea de desarrollar un producto innovador para el hogar que permitiera seguir disfrutando de las gorditas una de las delicias de la gastronomía mexicana, que fuera práctico, eficiente, de fácil manejo en la cocina y que contribuyera a disfrutar de una alimentación más saludable y nutritiva. Dando origen así a “LAGORDITERA” cuya finalidad es continuar fomentado la elaboración de comida rica y saludable, con nuevas recetas que estimulen la creatividad de nuestros consumidores.

El maíz es fundamental en la dieta tradicional mexicana, con él se elaboran las tortillas para los tacos, flautas, quesadillas, enchiladas, chilaquiles y las gorditas.

Hablar de gorditas, no es hablar de los productos que venden en los puestos de la calle, es hablar de un alimento que ayuda a mitigar la mala alimentación por su elevada calidad nutrimental, que incluye un alto contenido de proteína de origen vegetal.

En los años 70, se promovió la importancia de ingerir, todos los días, proteína de origen animal; sin embargo, en la dieta tradicional la principal fuente de proteínas es la mezcla de leguminosas con cereales donde destaca el maíz, cuyo valor nutrimental se equipara al de la carne, en términos de calidad proteínica.

México no era un país de gordos, actualmente el 70% de los mexicanos sufre sobrepeso u obesidad, a consecuencia de que se ha dejado de comer la comida tradicional y se ha empezado a comer alimentos industrializados.

Para revertir este problema, debe mejorarse la posibilidad de consumir los alimentos, frescos o poco procesados, que son una fuente natural de fibra y proteínas de origen vegetal que se requieren para contar con una nutrición balanceada. No resulta razonable que sea más barato comprarse una sopa instantánea que unos frijoles.